Colombia, 23 de junio de 2026
Colombia votó, y votó como nunca. 26.345.364 colombianas y colombianos acudieron a las urnas —el 63,6% del censo electoral: la participación más alta en una segunda vuelta presidencial desde 1998, con la abstención por debajo del 40% por primera vez en casi tres décadas—. Ese compromiso masivo con el voto y con las reglas de la democracia es el primer triunfo de esta jornada.
Respetar el proceso
De acuerdo con el preconteo de la Registraduría Nacional, Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo obtuvieron la mayor votación y son los ganadores de esta segunda vuelta. Reconocemos también a los millones de colombianas y colombianos que respaldaron la candidatura de Iván Cepeda y Aída Quilque, y a quienes optaron por el voto en blanco que obtuvo un margen fuera de lo habitual y expresa inconformidad con las dos opciones. Todas esas voces hacen parte de la decisión colectiva que ha tomado el país.
Los resultados conocidos anoche son preliminares. Corresponde ahora al escrutinio, con todas las garantías legales e institucionales, consolidar el resultado oficial. Hacemos un llamado a la calma, al respeto por los procedimientos y a la confianza en las autoridades electorales.
Garantías y dificultades
Reconocemos la labor de la Registraduría Nacional, el Consejo Nacional Electoral, la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, las comisiones escrutadoras, los jurados de votación, los testigos electorales, las misiones de observación y la Fuerza Pública, que hicieron posible una jornada pacífica y transparente.
No obstante, la Misión de Observación Electoral y otras entidades registraron reportes ciudadanos de posibles irregularidades, así como alertas sobre presiones en algunos territorios. Estas situaciones deben ser verificadas e investigadas por las autoridades competentes; tramitarlas adecuadamente no debilita el proceso, sino que fortalece su integridad.
Expresamos, además, nuestra preocupación por los incidentes de seguridad digital ocurridos durante esta coyuntura, entre ellos el acceso no autorizado que afectó temporalmente el sitio web de Dejusticia. En un momento especialmente sensible, la labor de las organizaciones de sociedad civil y los espacios digitales son fundamentales para el acceso a la información, el debate público y la deliberación democrática. Es esencial que operen de forma libre, segura y sin interferencias.
Una responsabilidad compartida
El estrecho margen de la elección refleja un país con visiones distintas sobre su presente y su futuro. Por eso, este es un momento para actuar con empatía y para tramitar nuestras diferencias por las vías democráticas e institucionales.
La democracia no termina el día de las elecciones. Continúa en la manera como respetamos las reglas del juego, reconocemos la legitimidad de quienes piensan distinto y construimos juntos el país que compartimos.
Por ello, desde la Alianza por la Democracia, hacemos un llamado a los actores del proceso electoral y a la ciudadanía a actuar con responsabilidad en este momento decisivo: moderar el lenguaje, evitar la deslegitimación infundada del proceso, rechazar cualquier llamado a la violencia y contribuir a bajar la tensión. Sus palabras tienen consecuencias y ayudarán a definir si este momento fortalece o debilita nuestra convivencia democrática.
Porque la democracia es, y seguirá siendo, el camino.

S



Dejar una Respuesta